jueves, 18 de junio de 2009

Quiero preguntarles que harían si en su curso de secundaria tienen a un flaquito sumamente detestable porque en las pruebas para las que obviamente, si ustedes son como yo, no estudiaron y el no les pasa un zorongo y para colmo de la vida es buche de los profesores? Si obvio, por ética se lo debe cagar a trompadas pero en este colegio en el cual estoy ya me suspendieron por el mismo motivo y si sigo haciendo bardo me van a dar una patada que me van a mandar al futuro, pero nosotros, inteligentes (como si alguien pensara lo contrario), se nos ocurrió provocarlo de diferentes maneras, el chico explote y los culpables no seamos nosotros. Es verdad, nos puede salir para el carajo pero procedo a relatárselos. Esta controversia data del miércoles pasado. En esa tarde estábamos placidamente en grupo intentando hacer un trabajo practico sobre los orígenes de la pobreza en base a textos de nuestro amigo el capitalista Mill y Marx el zurdito. Era realmente aburrida la clase por lo que comenzamos a arrojarle proyectiles a Yoel que estaba en el grupo contiguo. Todo marchaba bien hasta que dentro del tiroteo intercedió este chico del cual les hablo. Comenzó a agitar las aguas arrojando diversas cosas. Es cantado que alguna represaría caería sobre el de inmediato pero nos armamos de paciencia para no responder y quedar mal parados ante la mirada atenta y penetrante de nuestro profesor pelado y simpático de problemática cultural. Pero era de esperarse que le arrojemos algo y el lo sabia. Se mantenía expectante y atento. Moviéndose sigilosamente por el aula sin captar nuestra atención o por lo menos eso creía el. Sonó nuestro gran amigo el timbre diciéndonos por si no nos habíamos dado cuenta que era nuestro ansiado recreo. De vuelta en el aula, ya en otra materia cuyo nombre en este momento no me acuerdo pero si no me equivoco era con nuestro apreciado Rosa que siempre nos brinda conocimientos clase a clase, comenzamos a responder con lápices y demás objetos contundentes contra lo antes ocurrido. El chico comenzó a fastidiarse, pues era de esperarse, podemos llegar a ser demasiado pesados si nos lo proponemos. Puede sonar re heavy, pero lectores esto es así. Paso el modulo a puro combate entre ambos bandos. Sonó nuevamente el timbre y dieguito (preceptor) no venia, por lo que la lluvia de cosas contra la cabeza del flaco era aun más grosa. Los papeles, lapiceras, lápices, sacapuntas, cartucheras y demás objetos se nos terminaban por lo que agarre lo que tenia a mano. Pensé en tirarle una silla pero supe que le podía dar a algún civil, por lo que agarre una mochila y se la tire contra la cabeza. No teman, mi puntería no fue lo suficiente certera como para darle entre ceja y ceja como tenia planeado. Torrado (el chico) dio aviso al preceptor por lo cual el cese de armas era un hecho.
Hoy, nuevamente frente a frente en el campo de batalla, nuestra aula. Las miradas se cruzaron. Los latidos se aceleraban. Todos sabían que lo copado estaba por venir. Clase de física con la mítica miklos o como merda se escriba el chico comenzaba a dejar de lado el miedo y la presión que la presencia de todos los que le tiramos cosas lograba en el. Soltaba tibias palabras para la profesora. Pero inmediatamente respondimos con un par de papeles a modo de advertencia. El sabía que debía quedarse callado, de todos modos las advertencias siguieron llegando por si las dudas. Debo admitir que lo agredimos demasiado en muy poco tiempo y obvio, el chico exploto. Palabras fuertes y agresivas se escucharon en el aula de cuarto computadoras esta tarde de junio. La profesora actuó rápida y fugazmente. Busco de inmediato al responsable pero el mantenía su bajo perfil y no daba a conocer la identidad del autor del grito. La profe por inercia nos señalo a nosotros como los culpables pero no podíamos dejar que nos inculpen por un hecho del cual nosotros no éramos culpables. Comenzó a buscar entre los alumnos hasta que llego a el. Lo observo y de inmediato se percato de quien era el culpable de tal atrocidad. Un reto duro y certero fue el que recibió este chico pero pues claro nadie dijo nada, el lo tenia merecido. Llego nuevamente el recreo y si señores las municiones fueron disparadas a discreción. Así transcurrió todo el otro modulo, a puro combate. Hasta que en la hora del gran Lucio (tutor de la división) luego de un tiro con gran puntería de Julián este chico automáticamente dio aviso al profesor de lo que estaba sucediendo. Si, como si fuera poco es buchon!
Es deber de todos ajusticiar a personas como el y juro solemnemente por la pelada del bufetero y el ojo chueco de kirchner que seré el culpable si este chico se cae por la escalera, lo atropella un 86 en la esquina del cole o por casualidad de la vida el agua del orto que toma tiene un súper laxante.

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